sábado, 8 de marzo de 2014

Boletín Mártires Oblatos



El nº 23 del Boletín de los Mártires Oblatos se halla en imprenta. Su contenido, en parte, es conocido por quienes frecuentan este Blog:

- Tres nuevos Mártires Oblatos
- El Calvario de Pozuelo, 4ª entrega
- S. Eugenio Patrono y Protector de las familias desestructuradas (rotas)
- Orlando Quevedo, nuevo cardenal oblato, valora el martirio de esos tres presuntos  Mártires de Jolo, Filipinas.

Quienes no hayan recibido nunca este Boletín y quieran suscribirse (gratis), pueden enviar su nombre y dirección postal completa a este correo electrónico: martinez@omigen.org
Si quieres leer ya el Boletín nº 23, visita este Blog: http://martiresomimadrid.blogspot.it/

A todos les deseamos una santa Cuaresma y feliz Pascua de Resurrección.

miércoles, 5 de marzo de 2014

La comunidad religiosa vista por el P. Iriarte


El Gregorio Iriarte OMI (1925-2013), fallecido, casi nonagenario, el año pasado, ha sido uno de los hombres más populares de Bolivia y de Hispanoamérica. Nació en Olazagutía (Navarra) en 1925. Recién ordenado sacerdote en Madrid (1950), lo destinan a Argentina; pero pronto pasa a Bolivia donde transcurrirá la mayor parte de su vida. Misionero inquieto, se implica a fondo en los problemas del pueblo, siempre a favor de los marginados sin voz. Divulgador genial: edita un libro casi cada año. Sin haber cursado estudios formales en ninguna universidad, poco antes de morir (10.10.2013), le llueven los Doctorados Honoris causa. El último se lo llevó a domicilio el Presidente de la República en persona. Entresacamos unos párrafos de una de sus reflexiones sobre la vida comunitaria de las personas consagradas.

Necesidad de la comunidad

Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios que es “Comunidad Trinitaria” por eso, para todos y cada uno de nosotros, existir, en realidad, es co-existir y comunicarnos, es desarrollarnos y liberarnos, tanto en área de los valores humanos como, principalmente, en los aspectos de nuestra vivencia religiosa.
Los religiosos/as somos cada vez más conscientes de la necesidad de profundizar nuestra vida comunitaria en una relación auténticamente fraternal que irradie estímulo, calor y nueva vida en una sociedad cada vez más hundida en individualismo, en el pragmatismo y en el consumismo.
Nada más importante para llegar a una mayor solidaridad que la unión de corazones con la recíproca aceptación de todos y de cada uno de nuestros hermanos/as. Nada anhelamos tanto todos como el ser aceptados, el ser queridos y tenidos en cuenta por los demás. De ahí que el “encuentro comunitario” deba constituirse para nosotros en una verdadera prioridad espiritual y humana.
En realidad, lo mejor de cada uno de nosotros es lo que hemos recibido de aquellas personas que nos han amado. Cuanto más somos amados, más libres nos volvemos para aceptarnos a nosotros mimos y a los demás. Cuando nos sentimos amados, crecemos. Cuando no nos sentimos amados nos entristecemos y tendemos a cerrarnos sobre nosotros mismos.

Conclusiones

1. La aceptación mutua y la complementariedad son de absoluta necesidad en toda comunidad.
2. La “reunión comunitaria” no es para juzgar o para corregir algunos errores del grupo o de las personas que lo integran, sino para comunicarnos en profundidad y lograr con ello conocernos mejor, aceptarnos y construir entre todos una verdadera fraternidad.
3. Uno de los errores más graves en los que se ha caído con demasiada frecuencia es hacer del “encuentro comunitario” una práctica de “corrección fraterna”, con la idea de superar algunos problemas de conducta personal o comunitaria. La verdadera comunidad se construye desde la aceptación de todos y cada uno de sus miembros con todas sus limitaciones personales, psicológicas y espirituales, y no desde el autoritarismo o de la corrección, por buenas que sean sus intenciones.
4. La “corrección fraterna” solo puede ser positiva en una segunda instancia posterior. Tiene que nacer desde la aceptación del otro, pero nunca desde una exigencia de cambio impuesta o exigida.
5. Es muy probable que algún miembro de la comunidad quiera comunicarse en privado con mayor profundidad y desear que le señalen sus defectos o errores. Es muy posible que una auténtica reunión comunitaria desemboque en este dialogo personal franco y constructivo, pero la reunión en sí no es un sistema de coacción o de corrección.
6. Nunca podrá ser efectivo un encuentro comunitario si no parte de la verdadera aceptación y estima de todos sus integrantes. Esta es la razón del fracaso de lo que antiguamente se llamaba “Capítulo de culpas”. No partía del verdadero amor fraternal ni de los más elementales principios de la psicología.
El gran ideal comunitario lo tenemos expresado en el comportamiento y en la actitudes de las primeras comunidades cristianas: “La multitud de creyentes no tenía sino un solo corazón y una sola alma” (Hch. 4,32).

                                                    Gregorio Iriarte OMI
Cochabamba, Agosto del 2011


Quien quiera leer todo el artículo, puede encontrarlo en el próximo número (abril 2014) de OBLATIO, revista oblata dirigida por el P. Fabio Ciardi: http://www.omiworld.org/oblatio/oblatio-home-page.asp

Ver más abajo (Más información) algunas fotos.


miércoles, 26 de febrero de 2014

Familias desestructuradas


Un Santo Patrono y Protector 
de las familias desestructuradas


Carlos Antonio de Mazenod y María Rosa Joannis, divorciados

Parejas de separados, divorciados, divorciados y casados de nuevo… ¡Cuántas familias en tales situaciones que sufren incomprensiones, dramas dolorosos e incluso tragedias!
¿Sabías que hubo un Santo que sufrió mucho a causa del divorcio de sus padres? Fue una espina que tuvo clavada en el corazón durante toda su vida. Por más que lo intentó, no pudo restablecer la unión ni la convivencia de sus progenitores; pero él siguió amándolos entrañablemente.
Él no puede quedar insensible ante situaciones de un sufrimiento que experimentó en su propia carne. Por eso, en Estados Unidos y en otras partes, los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, familia religiosa y misionera por él fundada, lo proponen como Protector y Patrono de todas esas familias “disfuncionales”.

¿Quién fue este Santo?

Se trata de Carlos José Eugenio de Mazenod, que nació en Aix de Provenza, sur de Francia, el 1 de agosto de 1872. Desde su tierna infancia sufrió las consecuencias de la Revolución francesa, que empujó a toda su familia al exilio para escapar de la guillotina. A partir de los 20 años, cuando pudo volver a Francia, Eugenio intentó por todos los medios recomponer el matrimonio roto de sus padres. Todo inútil. La madre había encontrado nueva pareja con quien tuvo un nuevo hijo y se negó a la convivencia con su primer esposo.
La fragilidad de ese matrimonio, de pura conveniencia, era evidente. Su padre, Carlos Antonio de Mazenod, Presidente la Corte de Cuentas de Provenza, perteneciente a la nobleza, estaba financieramente arruinado. A la edad de 33 años se casa con María Rosa Joannis, de 18 años, hija de un profesor de medicina, adinerado gracias al comercio de fármacos. Ambos querían beneficiarse: ella, de la nobleza, y él, del patrimonio económico. Fue un matrimonio sin base consistente. La madre regresa pronto del destierro y obtiene el divorcio civil para recuperar sus bienes, crea un nuevo hogar y se desentiende del padre de Eugenio, el cual tendrá que esperar varios años más para poder volver a su patria.
Eugenio, a la edad de 25 años, contra la voluntad de su madre, ingresa en el seminario de S. Sulpicio de París. Quiere dedicarse “a la salvación y por consiguiente a la verdadera felicidad de los hombres”, escribe a su madre. Recién ordenado sacerdote, vuelve a Aix donde funda una sociedad de misioneros, hoy presentes en unos 70 países, esparcidos por los cinco continentes. Más tarde, nombrado obispo de Marsella, carga sobre sus espaldas con la tarea pastoral de segunda ciudad más populosa de Francia, donde muere santamente. Fue beatificado por Pablo VI en 1975 y canonizado por Juan Pablo II en 1995.

A continuación pueden leerse unas plegarias inspiradas en S. Eugenio como Patrono de las familias desestructuradas o "disfuncionales".

lunes, 24 de febrero de 2014

Un desastre...




Entre los nuevos cardenales “creados” por el papa Francisco hay un oblato filipino, Orlando Quevedo, arzobispo de Cotabato, isla de Mindanao, sur de Filipinas. Es un hombre sencillo. ¿Cómo se enteró que había sido nombrado cardenal?  A las 12, hora de Roma, desde la ventana que da a la plaza de S. Pedro, el papa dio a conocer la lista de los 19 cardenales que había designado. Mons. Quevedo estaba ya cenando (diferencia de fuso horario) y había apagado el teléfono móvil. Cuando quiso encenderlo, lo encontró bloqueado por un sinfín de SMS. “¿Qué habrá pasado? ¿Un nuevo desastre natural?”  Quedó muy sorprendido de la noticia. “¡Un auténtico desastre! Ahora que iba a presentar mi dimisión de obispo por razones de edad…” El sábado 22 de febrero el papa le impuso el birrete. “Te coronan cardenal”, le dijo alguien. Y él: “¡Sí, pero la corona es de espinas!”  Quería decir de los graves problemas de su pueblo: enorme pobreza de Mindanao, las tensiones políticas entre el movimiento Moro y el gobierno de Manila…   Para hacerles frente, ahora tendrá que extender su campo de acción a todo el país, particularmente a toda la isla de Mindanao, que cuenta con más de 20 obispos y un porcentaje muy elevado de musulmanes (“moros” los llamaron los conquistadores españoles). También tendrá que arrimar el hombro para ayudar al obispo de Roma. Como sede cardenalicia en la Urbe le han asignado la parroquia de Maria Reina del Mundo. ¡Todo un símbolo! Se siente a disgusto con los capisayos color púrpura, él tan pobre y sencillo. Yo estoy repasando una entrevista que le hice para la revista de las Obras Misionales Pontificias, Misioneros Tercer Milenio  ( http://www.revistamisioneros.es/ ), pero si quieres saber ya algo más sobre este humilde e incómodo “purpurado”, clica este enlace:
http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2014/02/21/orlando-quevedo-hijo-del-norte-pastor-del-sur-y-purpurado-filipino-iglesia-religion-dios-vaticano-cardenales.shtml

Ver fotos...

sábado, 22 de febrero de 2014

No olvidar el DNI...

Antigua pila bautismal de mi pueblo natal, en la que yo renací 

Emprendemos el primer viaje en la nueva andadura de este Blog. No olvides el carnet de identidad… ¿Recuerdas el nº de tu DNI? El Papa Francisco, en una de sus catequesis semanales sobre los artículos del Credo, decía que el verdadero DNI del cristiano (el que mejor atesta nuestro DNA) es la Partida o Certificado de Bautismo y preguntaba con insistencia a los fieles: Celebramos el cumpleaños de nuestro nacimiento; pero ¿celebramos también el cumpleaños de nuestro Bautismo? ¿Saben en qué día los bautizaron? Y proponía como “debiti” (tareas escolares para hacer en casa) averiguar la fecha del propio Bautismo, nuestro nuevo y auténtico nacimiento.

Por mi tierra ( http://acebesdelparamo.weebly.com/ ), al menos en mi generación, más que el cumpleaños, se celebraba el Santo (onomástico). Pero al cumplir veinte años, en Hernani (Guipúzcoa), con el fervor de novicio,  me vino la feliz idea de celebrar en adelante el aniversario de mi Bautismo (mi segundo nacimiento a la nueva vida, la vida de la Gracia). Fue un 22 de febrero, al día siguiente de abrir los ojos a la luz. Mi vida, mi ser como persona humana, había comenzado ya 9 meses antes, quizá el 21 de mayo, fiesta de San Eugenio de Mazenod, el fundador de mi familia oblata. ¡Feliz coincidencia!

¿Sabe usted con quién está hablando?, le gritaba indignado un automovilista vallisoletano a mi catequista argentino. Éste esperó a que se desfogara y luego, con tranquilidad, le dijo confidencialmente: ¿Y sabe con quién está hablando usted? ¡Con un hijo de Dios! Esa es nuestra verdadera identidad. Reconoce, cristiano, tu dignidad, escribía hace siglos un Padre de la Iglesia.

viernes, 21 de febrero de 2014

Cambio de agujas

Desde hoy, 21 de febrero de 2014, día en que, hace ya muchos años, mi querida madre me alumbró y mi inolvidable madrina y comadrona me dió el primer azote para provocarme el llanto y abrir los ojos a la luz de este mundo (el dia de mi cumple se diría sencilamente en argot juvenil), cambio la cabecera de este BLOG. Ya no se llamará OMI Postulation, sino que tomará mi nombre y apellido. ¿Por qué? La razón es sencilla: las riendas de la Postulación han pasado a otras manos y quiero dejarle el campo libre a mi sucesor. No sé qué vuelos va a emprender; pero me ha dejado caer que se servirá de la red en modo distinto.

Esto me da la posibilidad de seguir con este tren. Habrá cambio de agujas; pero no de maquinista. Viajaremos libremente por otros derroteros. Si visitabas este Blog, te invito a seguir en él, no te apees, juntos gozaremos con el descubrimiento de nuevos paisajes. ¡Feliz viaje!

A propósito de mi cumple, hoy mismo un amigo me felicitó con un lema que él mismo había forjado cuando misionaba en Uruguay. Lo comparto contigo, por si te sirve. “Vive plenamente la vida que cada atardecer te promete y cada amanecer te regala”. Yo, que no soy poeta, me repito otro dicho que me invita a la gratitud. Es un afirmación contundente del filósofo Descartes, puesta en voz pasiva (basta añadirle una R) para hacerla cristiana: “Cogitor, ergo sum”.  Por si no eres latinista, aquí va la traducción: “Soy pensado, luego existo” Existo porque Dios me piensa, porque me quiere, me ama. Somos pensamiento de Dios hecho realidad. Deo gratias!






sábado, 1 de febrero de 2014

Nunc dimittis...


Hoy, fiesta de la Presentación del Señor, puedo cantar con Simeón el Nunc dimittis: Ahora, Señor, puedes dejar a tu sirvo irse en paz… 2 de febrero de 2014, esta es la fecha en que se firmó el Decreto de nombramiento del nuevo Postulador. “¿Tienes algún proyecto para el futuro?”, me preguntó el P. General. Y yo: “Mi proyecto lo tiene Dios y me lo manifestará por boca de mis Superiores” (¡para algo tiene que servir el voto de obediencia!). Así estaré seguro de hacer la voluntad de Dios, que es lo único que cuenta. Más aún, es el secreto de la santidad.
¿Satisfecho de mi servicio en la Postulación durante estos casi ocho años? Siervos inútiles somos, hemos hecho lo que teníamos que hacer. De una cosa estoy seguro: la cercanía, familiaridad e intimidad con esos Bienaventurados cuyas Causas se me confiaron, no lo olvidaré fácilmente. Espero y pido a Dios, por medio de estos valiosos intercesores, que esa relación prosiga y vaya in crescendo.